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Villa de la Quebrada

Dentro del turismo religioso, Villa de la Quebrada, a 40 Km. de la ciudad, es el centro de mayor convocatoria religiosa de la provincia, conocido por las multitudinarias manifestaciones de fe al “Cristo de la Quebrada” aparecido milagrosamente en el tronco de un árbol. En el cerro Tinajas puede recorrerse el bellísimo Vía Crucis de mármol de carrara con esculturas realizadas en tamaño natural provenientes de Italia.
La villa es de calles angostas y casas de extensas paredes que contrastan con la estrechez de sus ventanas y puertas. Su iglesia es antigua y tadicional, se recorta contra la oscura mole del cerro Tinaja, por el que trepa un Vía Crucis que rememora las catorce estaciones del padecimiento de Nuestro Señor Jesucristo, son catorce esculturas de tamaño natural realizadas en mármol de Carrara.

Villa de la Quebrada es un pequeño pueblo sobre el faldeo de las serranías, que vive durante los días de la festividad el acontecimiento religioso más importante del centro-oeste de la argentina; más de 150.000 personas la visitan durante la novena y los días de los actos litúrgicos centrales, que culminan el 3 de mayo con la solemne procesión del Santo. Los peregrinos se acercan a adorar al crucifijo que se encuentra en la Capilla, ubicada frente a la plaza Lucía Soler (maestra rural) y aledaña al Calvario que trepa las sierras.

Durante estos días el pueblo se transforma en un imponente desfile de personas, con el ingreso de una incesante cantidad de automóviles y ómnibus de larga distancias de distintos lugares; un impresionante mercado artesanal y un gran camping: con miles y miles de carpas, casillas rodantes y camiones acondicionados como vivienda.

En la localidad de Villa de la Quebrada, durante los días 1, 2 y 3 de mayo de cada año se congregan miles de peregrinos para adorar la cruz de madera policromada que contiene al Cristo Milagroso.

Casi todo el pueblo puntano y fieles provenientes de las otras provincias argentinas y países vecinos, que año a año se acercan con filial devoción al Santo de la Quebrada, esperan ansiosos esta fecha para acudir frente al Cristo para mirarlo, tocarlo, besarlo y implorarle alguna gracia.