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Valle de Pancanta

Un valle serrano en pleno cordón montañoso, bañado en toda su extensión por innumerables arroyos entres los que se destacan El Chiflón y El Maray, afluentes del río Grande y transportadores de oro aluvional, lo que resulta más que interesante a la hora de ensayar sus arenas en la búsqueda de algunas chispitas. Los vestigios de la actividad minera pueden verse a cada paso si se sabe interpretarlos. Los mismos nombres de los arroyos nos recuerdan formas de llegar a la veta bajo tierra, en dirección oblicua, el Chiflón y la rueda que gira en el trapiche, instrumento para moler piedras, conocida como Maray.
La geografía de este valle está claramente definida por cañadas extensas de tierras fértiles y de características fitosanitarias, lo que le otorga una aptitud ideal para el cultivo de papa semillera. Hacia el norte, continuando por la ruta N° 9 se encuentra el primer asentamiento de pinturas rupestres del recorrido: - La Quebrada del Durazno: Pinturas realizadas sobre la roca en tonos rojos y ocres.